Si tu teléfono no para de sonar con el mismo número — o con números distintos que resultan ser el mismo cobrador — y sientes que ya perdiste el control de tu día, primero: respira. Segundo: la ley está de tu lado más de lo que crees. En Estados Unidos existe una ley federal, la Fair Debt Collection Practices Act (FDCPA), que le pone reglas bien específicas a cualquier agencia de cobranza (no aplica igual a tu acreedor original en todos los casos, pero sí a la mayoría de las cobradoras de terceros). La hace cumplir la Federal Trade Commission (FTC) y el Consumer Financial Protection Bureau (CFPB).
Vamos a explicarte, en español claro y sin jerga legal innecesaria, qué pueden y qué no pueden hacer.
¿A qué hora te pueden llamar?
La ley es clara en esto: un cobrador no puede llamarte antes de las 8:00 a.m. ni después de las 9:00 p.m., según la hora de tu zona horaria (no la de ellos). Si te están llamando de madrugada o tarde en la noche, ya ahí hay una violación.
Además, si les dices directamente — verbal o por escrito — que no te llamen a tu trabajo porque tu jefe no lo permite, tienen que parar. Lo mismo si les pides que dejen de contactarte por completo: pueden seguir cobrando la deuda por otros medios legales, pero no pueden seguir llamándote después de ese aviso, salvo para notificarte de una acción específica (como que van a demandar).
Lo que NO pueden decirte
Aquí es donde muchos cobradores se pasan de la raya, sobre todo cuando sienten que el llamante no conoce sus derechos. Según el CFPB, un cobrador no puede:
- Usar lenguaje obsceno, abusivo o insultante contigo.
- Mentir sobre cuánto debes, quién es el dueño original de la deuda, o hacerse pasar por abogado, alguacil o agente del gobierno si no lo es.
- Decirte que tu deuda es más grande de lo que realmente es, o cobrarte cargos que no están permitidos por tu contrato o por la ley de tu estado.
- Amenazarte con contarle a tu empleador, tus vecinos o tu familia que debes dinero (solo pueden contactar a terceros para localizarte, no para hablar de la deuda).
- Llamarte repetidamente con la intención de acosarte o agotarte — la ley reconoce el "acoso por volumen de llamadas" como una violación en sí misma.
Lo que NO pueden amenazar
Esta es probablemente la parte más importante, porque es donde más se aprovechan del miedo: un cobrador no puede amenazarte con arrestarte o meterte preso por no pagar una deuda. En Estados Unidos, nadie va a la cárcel por deber dinero en una tarjeta de crédito o un préstamo sin garantía — eso no existe. Tampoco pueden amenazar con:
- Embargarte el sueldo o quitarte propiedad sin antes haber ganado una demanda real en corte (no pueden "saltarse" el proceso legal).
- Quitarte tu licencia de conducir o reportarte a inmigración por una deuda de consumo.
- Tomar cualquier acción que no tengan realmente la intención — o el derecho legal — de tomar.
Si alguien te dice por teléfono "te vamos a mandar a la policía si no pagas hoy mismo", eso ya es una bandera roja enorme.
¿Qué hacer si te están violando estos derechos?
- Anota la fecha, la hora, el número que llamó y lo que te dijeron. Esa información vale oro si necesitas hacer una queja.
- Pide todo por escrito. Tienes derecho a solicitar que te validen la deuda por escrito — es tu mejor herramienta contra un cobrador que se pasa de la raya.
- Reporta la violación al CFPB o a la FTC. Ambas agencias reciben quejas de consumidores y pueden actuar contra cobradores que rompen la ley.
- Considera hablar con un advisor si la deuda ya se te salió de las manos. No tienes que resolver esto solo — sobre todo si estás cargando $7,000 o más en deuda de tarjetas de crédito o préstamos sin garantía, hay programas que te pueden ayudar a poner orden y negociar con esos mismos cobradores.
Conocer tus derechos no hace que la deuda desaparezca, pero sí cambia la conversación. Un cobrador que sabe que tú conoces la ley se comporta distinto — y tú dejas de sentir que el teléfono te controla a ti, en lugar de al revés.
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Fuentes
Foto: Pexels — Ron Lach





